Historia General de los Crash

Publicado en por John Avila

Crash de 1929

 

El crash de 1929 fue una crisis del mercado bursátil que tuvo lugar en Nueva York entre el 24 de Octubre y el 29 de Octubre de 1929. Este evento marcó el comienzo de la Gran Depresión, la mayor crisis económica del siglo XX. Los días clave del crash se denominan: Jueves Negro (24 de Octubre), Lunes Negro (28 de Octubre) y Martes Negro (29 de Octubre).

CAUSAS DEL CRASH


El crash de 1929 fue resultado de una burbuja especulativa, cuya génesis se remontaba a 1927. La burbuja se amplificó por el nuevo sistema de crédito para la compra de acciones, que, desde 1926, había permitido Wall Street. Los inversores podían comprar valores con una cobertura de sólo el 10%. El tipo deudor dependía del tipo de interés a corto plazo; la sostenibilidad de este sistema dependía de la diferencia entre la tasa de apreciación de las acciones y las tasas de préstamo. Tras el aumento de los tipos de interés en Abril de 1929, se produjo el primer estancamiento, y muchos inversores se vieron obligados a vender sus títulos para cubrir los préstamos. Esta corriente de ventas desencadenó una reacción en cadena.

ANTES DEL CRASH

 

Los años 20 fueron un período de fuerte crecimiento en los Estados Unidos. Así, entre 1921 y 1929, la producción industrial aumentó en un 50%. El boom de la Bolsa no salió de la nada. Sin embargo, el aumento en la economía real durante el mismo período fue del 18%, mientras que la Bolsa subió un 300%. Según Jacques Brasseul, "el precio de los valores aumentó más que los beneficios empresariales, que a su vez aumentaron más que la producción, la productividad y los salarios." Creció mucho el elemento especulativo y se convirtió en predominante a partir de 1928, hasta que la empresa Charles Merrill (ahora Merrill Lynch) recomendó no endeudarse para comprar más acciones, y dijo: "Aunque no se trata de una recomendación de venta, es el momento oportuno para liberarse de sus créditos." Esto no atrajo a los inversores, porque la capacidad de revender con una importante ganancia hacía que muchos títulos se compraran a crédito.

La propia economía estaba mostrando signos de debilidad a principios de 1929: por ejemplo, la caída de la producción de automóviles de 622000 vehículos a 416000 entre Marzo y Septiembre. La producción industrial disminuyó en un 7% entre Mayo y Octubre. Esta desaceleración se debía en parte a un fenómeno de asfixia: el capital disponible provenía de la Bolsa y no de la economía "real".

Entre Marzo de 1926 y Octubre de 1929, el precio de las acciones aumentó en un 120%. El 3 de Septiembre, el índice Dow Jones llegó a 381.17 puntos, su nivel más alto desde 1954. El 16 de Octubre, el economista Irving Fisher dijo: "Los precios de las acciones han alcanzado lo que parece una meseta permanentemente alta".

EL CRASH

 

Unos días antes del crash bursátil (18, 19 y 23 de Octubre), tuvo lugar la primera venta masiva de acciones. El Jueves, 24 de Octubre (Jueves Negro) fue el primer día de pánico real. Por la mañana, casi no había compradores, a ningún precio, y las acciones colapsaron. Al mediodía, el índice Dow Jones había perdido un 22,6%. Un motín estalló fuera de la Bolsa de Nueva York, después de que los guardias del edificio y la policía impidieran la entrada de los accionistas. La galería de visitantes fue cerrada. Circulaban rumores de que algunos especuladores se habían suicidado, y que las Bolsas de Chicago y Buffalo habían cerrado, y, por lo tanto, también Nueva York estaría a punto de hacerlo. Una reunión de emergencia entre los cinco principales banqueros de Nueva York se celebró en la sede de JP Morgan & Co durante unos veinte minutos. Al concluir, Thomas Lamont, un líder de JP Morgan, dijo: "Ha habido una pequeña cantidad de ventas en la Bolsa (...) debido a las condiciones técnicas en el mercado. (...) El consenso de nuestro grupo es que la mayoría de las cotizaciones del mercado de valores no representan fielmente la situación. (...) La situación es susceptible de mejorar". El mercado se recuperó ligeramente ante la noticia de que los bancos intervendrían para apoyar los precios. De hecho, alrededor de las 13:30 horas, los inversores institucionales, liderados por Richard Whitney, vicepresidente de la Bolsa de Nueva York, intervinieron directamente. Whitney se acercó al puesto de cotizaciones de Aceros de EEUU (US Steel) y pidió el precio de mercado en ese momento (195), anunciando que quería comprar 25000 acciones a un precio de 205. Fue haciendo lo mismo en una docena de puestos de los principales títulos accionariales. Los precios se fueron recuperando rápidamente, y las pérdidas totales de la jornada se limitaron hasta sólo el 2,1% (Dow Jones: 299,47 puntos). Por ejemplo, el título Montgomery Ward estaba a 83 dólares en la apertura, 50 a mediodía, y acabó en 74 al cierre. Dos títulos registraron su nivel más alto del año, mientras que 441 alcanzaron su nivel más bajo. El volumen negociado llegó a un récord de 12,9 millones de acciones en un día (siendo el volumen normal de 2-3 millones), cuando el récord anterior era sólo de 8,3 millones. Las teleimpresoras tenían de plazo hasta una hora y media de retraso sobre los precios, de forma que los vendedores, presa del pánico, no sabían a qué precio se habían vendido sus acciones. Una multitud acudió a la Bolsa de Nueva York tras el crash. Muchos inversores que habían pedido préstamos para especular se vieron obligados a liquidar sus posiciones (llamadas de margen) a partir del día siguiente. Los precios se mantuvieron estables el Viernes 25 (Dow Jones: 301,22 puntos) y el Sábado 26 (antes de la guerra había un período de media sesión los sábados).

Multitud intentando entrar a la Bolsa de Nueva York

El ciclo se embaló el Lunes 28, que sería recordado como "Lunes Negro", cuando se negociaron 9,25 millones de acciones. Los bancos no intervinieron, a diferencia de lo que habían hecho el Jueves anterior. El índice Dow Jones perdió un 13% (260,64 puntos), un registro que sólo sería batido posteriormente por el crash de Octubre de 1987. Algunos títulos fueron especialmente castigados: General Electric perdió 48 puntos, Eastman Kodak 42, AT&T y Westinghouse 34, y US Steel 18.

El 29 de Octubre, Martes Negro, el volumen negociado llegó a los 16,4 millones de acciones. Las teleimpresoras tenían un máximo de dos horas y media de retraso en los precios. El índice Dow Jones perdió otro 12% (230,07 puntos) y las ganancias de un año desaparecieron. John Kenneth Galbraith escribió que fue "uno de los días más devastadores en la historia de Nueva York, y tal vez en la historia de la Bolsa". Winston Churchill, que se encontraba en Nueva York, afirmó haber sido testigo del suicidio de un especulador que se había arrojado por la ventana. El hecho nunca fue confirmado, y es el origen de las leyendas que afirman que muchos especuladores se suicidaron. Las pérdidas fueron de 30 millardos de dólares, diez veces el presupuesto del Estado federal americano y más de lo que los Estados Unidos habían gastado durante la Primera Guerra Mundial.

Entre el 22 de Octubre y el 13 de Noviembre, el índice Dow Jones pasó de 326,51 puntos a 198,69 (-39%), lo que correspondía a una pérdida de 30 millardos de dólares.

DESPUÉS DEL CRASH


En un efecto dominó, el conjunto de la Bolsa se derrumbó, y la caída desde 1930 a 1932 fue superior a la del año 1929. El 8 de Julio de 1932, el Dow Jones cayó a 41,22 puntos, su nivel más bajo desde su creación en 1896.


Entre las caídas más espectaculares, cabe destacar a Goldman Sachs, que pasó de 104 dólares en 1929 a 1,75 en 1932, American Founders Group (sociedad de inversión) de 75 a 0,75, US Steel de 262 dólares a 22, General Motors de 1075 a 40, y General Electric de 1612 a 154 dólares. El Dow Jones perdió en ese intervalo el 89% de su valor. El valor virtual de todos los títulos tuvo unas pérdidas totales de 72 millardos de dólares.


Entre los famosos que más perdieron con el crash estaban: JP Morgan Jr., que perdió entre 20 y 60 millones de dólares, la familia Vanderbilt con 40 millones, la familia Rockefeller que vio evaporarse alrededor del 80% de sus activos, Eddie Cantor con 2 millones en pérdidas, Winston Churchill 500000 y Groucho Marx 240000 dólares.


La pérdida de confianza debida al crash bursátil afectó al consumo y la inversión en los meses siguientes. Los inversores que habían especulado con préstamos no podían pagar, provocando que los bancos limitaran los créditos. Las grandes empresas experimentaban cada vez más dificultades de liquidez. Cuando se producía una quiebra, aumentaba la fragilidad de los bancos. El pánico cundió entre los inversores, que también se apresuraron a retirar su dinero de los bancos. Sin mecanismos de estabilización, los bancos más débiles se vieron devastados por la pérdida de fondos, provocando su quiebra, por lo que el crash se convirtió en una crisis bancaria a partir de 1930.


Los créditos se congelaban, y el consumo, la inversión y la producción seguían disminuyendo, a la par que el desempleo explotaba (de 1,5 millones a 15 millones de parados en 1933). La crisis bancaria se convirtió en crisis económica en 1931.


Las medidas proteccionistas tales como la Ley Arancelaria Smoot-Hawley de 1930, promovieron la propagación de la crisis a todas las economías occidentales a partir de 1931.


Un intento de recuperación de la economía de Estados Unidos se inició con el New Deal (Nuevo Acuerdo) y, en particular, con la Ley de Recuperación Industrial Nacional de 1933, pero se produjo una recaída en 1937. Sólo la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial a finales de 1941 hizo que el país empezara a recuperarse de manera sostenible gracias a la economía de guerra.


Los índices bursátiles no volvieron a valores comparables a los anteriores al crash de 1929 hasta veinticinco años más tarde (el pico del 3 de Septiembre de 1929 se superó el 23 de Noviembre de 1954).

 

 

 

Lunes Negro (1987)

 

Lunes Negro DJ (1987)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El lunes 19 de Octubre de 1987 se produjo la que, hasta día de hoy, es la mayor caída intradía del índice Dow Jones, con una pérdida del 22,6% (508 puntos). El crash comenzó en la Bolsa de Hong Kong, y se extendió rápidamente a todos los mercados internacionales. A finales de Octubre, los precios de las acciones en Australia se redujeron en un 41,8%, en Canadá en un 22,5%, en Hong Kong en un 45,8%, en el Reino Unido un 26,4% y en España un 31%.

Aún hoy, las posibles causas de este súbito crash son controvertidas, ya que los acontecimientos previos no hacían presagiar una debacle bursátil de tal magnitud. Existe, por tanto, un cierto grado de misterio sobre lo que pudo suceder, por lo que ha sido etiquetado como un evento "cisne negro".

A raíz del crash, los mercados de todo el mundo restringieron los programas de trading, ya que las órdenes que habían llegado eran tantas que iban más allá de la tecnología informática de la época. Esto también le dio tiempo a la Reserva Federal y a otros bancos centrales para inyectar liquidez en el sistema y evitar un descenso mayor. Aunque reinaba el pesimismo, el Dow Jones tocó fondo el 20 de Octubre.

CRONOLOGÍA


En 1986, la economía de los Estados Unidos comenzó a pasar de forma rápida de una creciente recuperación a un crecimiento expansivo más lento, que se tradujo en un "aterrizaje suave" cuando la economía se desaceleró y la inflación se redujo. El mercado de valores avanzó significativamente, con el Dow Jones marcando su pico en Agosto de 1987 a 2722 puntos, un 44% más con respecto al año anterior, que había cerrado con 1895 puntos.

El 14 de Octubre, el Dow Jones descendió 95,46 puntos (un récord entonces) a 2412,70, y cayó 58 puntos al día siguiente, más de un 12% desde el récord del 25 de Agosto. El Viernes, 16 de octubre, el DJIA perdió 108,35 puntos, para cerrar en 2246,74 con récord de volumen. El Secretario del Tesoro, James Baker, declaró su preocupación acerca de la caída de los precios. Ese fin de semana muchos inversores empezaron a preocuparse sobre sus inversiones en Bolsa.

El crash se inició en los mercados de Extremo Oriente en la mañana del 19 de octubre. Más tarde esa mañana, dos buques de guerra de Estados Unidos bombardearon una plataforma petrolera iraní en el Golfo Pérsico, en respuesta a un ataque de Irán con misiles Silkworm sobre el barco con bandera estadounidense MV Sea Isle City.

CAUSAS DEL CRASH


Las posibles causas del crash pudieron ser los programas informáticos de trading, la sobrevaloración, la iliquidez y la psicología del mercado.


La explicación más popular para el desplome de 1987 fue la venta por parte de los programas de trading. Un congresista de los EE.UU., Edward J. Markey, había advertido acerca de la posibilidad de un crash, declarando que "los programas de trading eran la causa principal." En estos programas, las computadoras realizan las ejecuciones bursátiles en base a las entradas externas, tales como el precio de securities relacionados. Las estrategias comunes aplicadas por los programas de trading suponen un intento de participar en el arbitraje y asegurar las carteras. El trader Paul Tudor Jones pronosticó el crash y se benefició de ello, atribuyendo a los derivados aseguradores de carteras que provocarían un crash y que era algo inminente y predecible. Una vez que el mercado empezó a ir hacia abajo, los suscriptores de derivados fueron forzados a vender en cada bajada, de manera que la venta se produjo en cascada en lugar de secarse.


Como la tecnología informática estaba más disponible, el uso de programas de trading creció de manera espectacular en las empresas de Wall Street. Tras el crash, muchos culparon a las estrategias de estos programas por vender las acciones a ciegas cuando los mercados cayeron, exacerbando así las pérdidas. Algunos economistas teorizaron que la burbuja especulativa que se produjo hasta Octubre estaba causada por los programas de trading, mientras que otros alegaron que el crash fue un retorno a la normalidad. De cualquier manera, los programas de trading acabaron teniendo la mayoría de la culpa a los ojos del público.


Richard Sylla, de la Universidad de Nueva York, divide las causas en razones macroeconómicas y de orden interno. Las causas macroeconómicas incluyen las controversias internacionales sobre el cambio de divisas y los tipos de interés, así como los temores sobre la inflación. Las razones internas estaban en las innovaciones con el índice de futuros y los seguros de cartera.

El economista Richard Roll considera que el carácter internacional del crash bursátil contradice el argumento de que la culpa fue de los programas de trading. Estos programas se utilizaban principalmente en los Estados Unidos. Por tanto, es difícil explicar que mercados donde los programas de trading no prevalecían, como Australia y Hong Kong, cayeran también. Estos mercados podrían haber estado reaccionando a un uso excesivo de los programas de trading en los Estados Unidos, pero Richard Roll indica lo contrario. El crash se inició el 19 de Octubre en Hong Kong, extendiéndose a Europa, y azotó los Estados Unidos sólo después de que Hong Kong y otros mercados ya hubieran disminuido por un margen significativo.


Otra teoría afirma que el crash fue resultado de una controversia en la política monetaria entre las naciones industrializadas del G-7, en la que Estados Unidos, queriendo apuntalar el dólar y limitar la inflación, puso restricciones con más rapidez que los europeos. Bajo este punto de vista, el crash se produjo cuando la Bolsa de Hong Kong, respaldada por el dólar, se derrumbó, lo que causó una crisis de confianza.

 

 

Burbuja de las empresas punto-com

 

La "burbuja de las empresas punto-com" (también llamada "burbuja tecnológica") fue una burbuja especulativa que abarcó aproximadamente desde 1995 a 2001. El punto culminante de la burbuja fue el 10 de Marzo de 2000, cuando el índice NASDAQ alcanzó un máximo de 5132,52 puntos. Los mercados de valores en las naciones occidentales disfrutaron de una enorme revalorización en el nuevo sector de Internet y otras empresas asociadas. Este período se caracterizó por la fundación (y, en muchos casos, espectacular fracaso) de un grupo de nuevas empresas basadas en Internet, a las que se conoció popularmente como "punto-COM".

La combinación de un rápido aumento de los precios de las acciones, debida a la especulación individual en Bolsa, y la gran disponibilidad de capital riesgo, creó un exuberante entorno en el que muchas de estas empresas abandonaron los modelos estándares de negocio, centrándose en el aumento de la cuota de mercado a toda costa.

EL CRECIMIENTO DE LA BURBUJA


Los capitalistas de riesgo vieron las espectaculares subidas en las acciones de las empresas punto-com y, debido a ello, se movieron más rápido y con menos cautela que de costumbre. Los bajos tipos de interés en 1998-99 ayudaron a aumentar el capital riesgo. Aunque algunos de estos nuevos empresarios tenían planes realistas y capacidad administrativa, la mayoría de ellos carecían de estas características, pero fueron capaces de vender sus ideas a los inversores a causa de la novedad del concepto.

El modelo habitual de las empresas punto-com se basaba en el aprovechamiento de las redes para conseguir cuota de mercado aún a costa de acumular pérdidas. Estas empresas esperaban poder construir una imagen de marca suficiente para obtener rentabilidad de sus servicios más tarde. El lema "hacerse grande rápido" reflejaba esta estrategia. Durante el período de pérdidas, las empresas se basaron en el capital de riesgo y, especialmente, en ofertas públicas de acciones, para pagar sus gastos. La novedad de estos valores, junto con la dificultad de valoración de las empresas, llevó al precio de sus acciones a alturas vertiginosas, y convirtió a los administradores de las compañías en ricos sobre el papel.

Históricamente, el boom de las punto-com boom fue similar al de otra serie de tecnologías que tuvieron un gran auge en el pasado, como los ferrocarriles, los automóviles, la radio, la electrónica, los ordenadores personales y la biotecnología.

El modelo punto-com era inherentemente defectuoso: un gran número de empresas tenían el mismo plan de negocios y pretendían monopolizar sus respectivos sectores a través de los efectos virales de la red, pero incluso si el plan era bueno, sólo podía haber algunos ganadores en cada sector, y por lo tanto el resto sería un fracaso.

A pesar de esto, algunos fundadores de empresas punto-com hicieron grandes fortunas, al venderlas en una fase temprana antes de que estallara la burbuja. Estos éxitos iniciales hicieron la burbuja aún más boyante. Durante este auge se produjo una cantidad sin precedentes de inversión personal, y la prensa informaba del fenómeno de personas que dejaban sus puestos de trabajo para dedicarse a tiempo completo en la inversión tecnológica.

No es de extrañar que la mentalidad de "crecer sobre beneficios" y el aura de invencibilidad de la "nueva economía", condujera a algunas de las empresas a suntuosos gastos internos, tales como instalaciones de negocios y vacaciones de lujo para los empleados. Los ejecutivos y empleados que eran pagados con opciones sobre acciones, en lugar de con dinero, se convertían en millonarios instantáneos cuando la empresa hacía su oferta pública de acciones, y algunos de ellos invertían gran parte de sus nuevos fondos en más punto-com.

Muchas ciudades de los Estados Unidos trataron de convertirse en el "próximo Silicon Valley" mediante la construcción de oficinas en red para atraer a los empresarios de Internet. Los proveedores de comunicaciones, convencidos de que la economía futura requeriría acceso mediante ancho de banda ubicuo, se endeudaron profundamente para mejorar sus redes de alta velocidad y equipos de cables de fibra óptica. Las empresas que producían equipos de red, como Cisco Systems, se beneficiaron en gran medida de estos proyectos.

En Europa, los operadores de telefonía móvil gastaron enormes cantidades en licencias 3G, por ejemplo en Alemania, Italia y el Reino Unido. Las inversiones eran desproporcionadas con respecto a las proyecciones, pero esto no fue reconocido públicamente hasta 2001 y 2002.

EL ESTALLIDO DE LA BURBUJA


Durante 1999 y principios de 2000, la Reserva Federal había aumentado los tipos de interés seis veces, y la galopante economía estaba empezando a perder velocidad. La burbuja punto-com marcó su punto culminante el 10 de Marzo de 2000, cuando el índice tecnológico NASDAQ marcó su máximo histórico, más del doble de su valor que un año antes. El NASDAQ cayó ligeramente después, pero la mayoría de analistas lo atribuyeron a una corrección. La inversión de la tendencia alcista y el crash bursátil posterior pudo haber sido provocado por las noticias adversas sobre Microsoft, empresa a la que un tribunal de Estados Unidos declaró como monopolio.

 

La caída del NASDAQ tras ese fin de semana fue terrible, con varios miles de millones de dólares perdidos por las empresas de alta tecnología (Cisco, IBM, Dell, todas las punto-com, etc). El enorme rally inicial de ventas procesado el Lunes 13 de Marzo, provocó una reacción en cadena de ventas, retroalimentada por el pánico de los inversores, los fondos y la liquidación de las posiciones institucionales. En tan sólo seis días, el NASDAQ había perdido casi el nueve por ciento, pasando de aproximadamente 5050 puntos el 10 de Marzo a 4580 el 15 de Marzo.

 

Otra razón para las ventas masivas pudo haber sido el gasto de las empresas en la preparación para la conversión de las computadoras al año 2000, ya que se especulaba sobre su colapso. Una vez que el año 2000 llegó sin incidentes, las empresas se encontraron con muchos equipos de sobra, y el gasto se redujo rápidamente. Se congeló la contratación y aumentaron los despidos.

El reventón de la burbuja también pudo estar relacionado con los pobres resultados de los minoristas de Internet tras la temporada de Navidad 1999. Esta fue la primera señal inequívoca y pública de que la estrategia de "hacerse grande rápido" era errónea.


En 2001 la burbuja se fue desinflando a toda velocidad. La mayoría de las empresas punto-com cesaron sus actividades cuando no obtuvieron beneficios y ya no disponían de más capital riesgo.


En total, el crash de las punto-com provocó 5 millardos de dólares en pérdidas de valor de las empresas tecnológicas, desde Marzo de 2000 a Octubre de 2002.

Investigaciones recientes sugieren que, como máximo, sólo sobrevivieron el 50% de las empresas punto-com hasta 2004, lo que refleja dos hechos: la destrucción de la riqueza del mercado no se corresponde necesariamente con el cierre de las empresas; y, en segundo lugar, que la mayoría de las empresas punto-com pequeñas fueron capaces de capear la tormenta de los mercados financieros. Sin embargo, multitud de programadores informáticos se quedaron sin trabajo.


Algunos creen que el crash de las empresas punto-com contribuyó a la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos. Robert Shiller, economista de la Universidad de Yale, dijo en 2005: "Una vez que las Bolsas cayeron, los bienes raíces se convirtieron en la principal salida para el frenesí especulativo que el mercado de valores había desatado".

 

 

Crisis financiera mundial de 2008

 

La crisis financiera mundial del mes de Septiembre-Octubre de 2008 es una de las peores desde la Gran Depresión, y ha dado lugar a un crash bursátil histórico. Se convirtió especialmente visible en Septiembre de 2008, con la quiebra, fusión o rescate de varias entidades financieras importantes en los Estados Unidos. Las causas subyacentes a la crisis son la inestabilidad financiera de los principales bancos de inversión, empresas de seguros y entidades hipotecarias, como consecuencia de la crisis de hipotecas subprime surgida en Estados Unidos. Posteriormente, ha surgido el temor a una profunda recesión de carácter global.

A partir de Octubre de 2008, las Bolsas de Estados Unidos, Europa y la región Asia-Pacífico cayeron aproximadamente un 30% desde el comienzo del año. El Dow Jones Industrial Average cayó alrededor del 37% desde Enero de 2008.

Hubo varios grandes descensos en los mercados de valores de todo el mundo durante 2008, en Enero, en Agosto, en Septiembre, y a principios de Octubre. Las múltiples crisis simultáneas que afectaron al sistema financiero de Estados Unidos a mediados de Septiembre, causaron fuertes pérdidas en los mercados de todo el mundo, provocando el pánico entre los inversores y ahorradores, al verse afectado el sistema bancario. Se establecieron récords para numerosos indicadores de riesgo y temor de los inversores, como el TED spread, los rendimientos del Tesoro y el precio del oro.

Los mercados de Rusia, a raíz de la disminución de los precios del petróleo y las tensiones políticas con Occidente, cayó más del 10% en un día, dando lugar a una suspensión de la negociación, mientras que otros mercados emergentes también mostraron pérdidas significativas.

El 18 de Septiembre, los reguladores del Reino Unido anunciaron una prohibición temporal de las ventas de acciones a corto. El 19 de Septiembre, la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos (SEC) también prohibió temporalmente las ventas a corto a 799 instituciones financieras. Además, la SEC facilitó a las instituciones la recompra de acciones propias. La razón para tomar esta medida se basa en la opinión de que la venta en un mercado en crisis socava la confianza en las instituciones financieras y erosiona su estabilidad.

El 22 de Septiembre, la Bolsa de Valores Australiana (ASX) retrasó su apertura en una hora, después de una decisión tomada por la Comisión de Valores e Inversiones de Australia (ASIC) para prohibir las ventas a corto plazo. Esta medida fue revisada ligeramente unos pocos días más tarde.

La crisis ha dado lugar a un problema de liquidez y a la necesidad de varias instituciones financieras, especialmente en Estados Unidos y Europa, lo que ha acelerado aún más el pánico. Los dirigentes mundiales, políticos nacionales, ministros de finanzas y directores de los bancos centrales, han coordinado sus esfuerzos para reducir los temores, pero la crisis sigue en curso ya que los inversores dan por hecho que se producirá una fuerte recesión.

CAUSAS DE LA CRISIS


La inestabilidad financiera parece que comenzó con las hipotecas subprime (préstamos de alto riesgo a personas que difícilmente podrán devolverlos), pero se ha visto agravada por diversos condicionantes económicos: bajada de precios de la vivienda, subida de precios en los productos básicos (especialmente los alimentos y el petróleo), disminución del consumo, pérdida de empleos, dificultad de los exportadores para obtener créditos y aumento de la inflación.


En la economía mundial se han producido grandes depresiones recurrentes a un ritmo de entre 20 y 50 años. Esto ha sido objeto de análisis empíricos y econométricos, especialmente en el mundo de la teoría de sistemas y en el debate acerca de Nikolai Kondratiev y las llamadas "olas de 50 años de Kondratiev". Grandes figuras de la teoría de sistemas, al igual que Andre Gunder Frank e Immanuel Wallerstein, han advertido constantemente sobre el crash de 2008 en la economía mundial. Los investigadores del ciclo de Kondratiev dicen que los economistas orientados hacia el Consenso de Washington nunca han entendido los peligros que acechan a las naciones industrializadas, y se enfrentan ahora al final del largo ciclo económico que comenzó tras la crisis del petróleo de 1973.


El 15 de Octubre de 2008, Anthony Faiola, Ellen Nakashima y Jill Drew, escribieron un extenso artículo en el Washington Post titulado "¿Qué salió mal?". En su investigación, los autores afirman que el anterior presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, se opuso con vehemencia a cualquier regulación de los instrumentos financieros conocidos como derivados. Además, afirman que Greenspan procuró interferir activamente en la regulación de los derivados por parte de una comisión específica creada a tal efecto. En última instancia, fue el colapso de un tipo específico de productos derivados, los seguros de respaldos de hipotecas, lo que provocó la crisis económica de 2008.


El 17 de Octubre de 2008, el abogado Timothy D. Naegele escribió un artículo en el que también sostiene que fueron las acciones y omisiones de Alan Greenspan las que desencadenaron la crisis económica de 2008. El artículo analiza el tsunami económico que se ha extendido por todo el mundo con efectos devastadores, y el autor afirma que Greenspan es el arquitecto de la enorme burbuja económica que ha explotado a nivel mundial. El autor cita a Giulio Tremonti, Ministro de Economía y Finanzas de Italia, quien afirmó: "Greenspan fue considerado un maestro. Ahora debemos preguntarnos si no es, después de [Osama] Bin Laden, el hombre que más ha dañado a América."

 

 

 

Bibliografía sobre los cracks bursátiles


Bruner, R. F., & Carr, S. D. (2007). The panic of 1907: lessons learned from the market's perfect storm. Hoboken, N.J.: John Wiley & Sons.


White, E. N. (2006). Anticipating the stock market crash of 1929: the view from the floor of the stock exchange. Cambridge, Mass: National Bureau of Economic Research.

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