La Gran Depresión, causas, efectos de la deuda, explicacion Keynesiana
Evolución de la Gran Depresión
http://www.grandepresion.com
| Evolución bursátil en la Gran Depresión (click para ampliar) |
La Gran Depresión no fue un colapso total repentino. Tras el crash bursátil de 1929, el mercado de valores volvió a subir a principios de 1930, para volver en Abril a niveles de 1929, aunque casi un 30 por ciento más bajo que durante el pico de Septiembre de 1929. El gobierno y las empresas perdieron más en el primer semestre de 1930 que en el periodo correspondiente del año anterior. Los consumidores, muchos de los cuales habían sufrido graves pérdidas en el mercado de valores, redujeron sus gastos en un diez por ciento, con el agravante de que una fuerte sequía asoló el corazón agrícola de los Estados Unidos en el verano de 1930.
A principios de los años 30, los créditos eran amplios y estaban disponibles a tasas bajas, pero la gente se mostraba renuente a añadir una nueva deuda por préstamos. En Mayo de 1930, las ventas de automóviles cayeron por debajo de los niveles de 1928. Los precios, en general, comenzaron a disminuir, pero los salarios se mantuvieron estables en 1930, aunque luego también comenzaron a disminuir en 1931.
Las condiciones eran peores en las zonas agrícolas, donde los precios de los productos se hundieron; y también en la minería y la tala de árboles, donde el desempleo era alto. El declive de la economía norteamericana fue el factor que hizo caer a la mayoría de los países al principio; y luego cada país reaccionó mejor o peor, según su fortaleza o debilidad interna.
Los intentos infructuosos de apuntalar las economías de las naciones a través de políticas proteccionistas (como las de los años 30 en Estados Unidos, con la Ley Arancelaria Smoot-Hawley y las represalias de aranceles de otros países), agravaron el colapso en el comercio mundial. A finales de 1930, se produjo un descenso constante en Wall Street que tocó fondo en Marzo de 1933.
Causas de la Gran Depresión
Hay múltiples causas para la primera recesión en 1929, incluyendo las debilidades estructurales y acontecimientos concretos que la convirtieron en una depresión mayor y la propagaron de un país a otro. En relación con la recesión de 1929, los historiadores hacen hincapié en los factores estructurales, como las masivas quiebras bancarias y el crash bursátil, mientras que los economistas (como Peter Temin y Barry Eichengreen) apuntan a la decisión de Gran Bretaña de regresar al patrón oro en las paridades anteriores a la Primera Guerra Mundial (US$4,86:£1).
Los ciclos de recesión se consideran algo normal en el mundo económico, pero los economistas no se ponen de acuerdo sobre las causas exactas que convierten una recesión en una gran depresión. La búsqueda de las causas está estrechamente vinculada a la cuestión de cómo evitar una futura depresión, por lo que los puntos de vista políticos se mezclan con los académicos en el análisis de los acontecimientos históricos de hace ocho décadas. La cuestión más debatida es si se trató de un gran fracaso por parte de los mercados libres, o por parte de los gobiernos al intentar reducir las quiebras bancarias generalizadas, con el pánico resultante y la reducción en el suministro de dinero. Quienes conceden a los gobiernos un papel muy importante en la economía culpan del fracaso a los mercados libres, mientras que los defensores del libre mercado culpan a los gobiernos de agravar los problemas.
Las teorías sobre las causas se pueden clasificar bajo tres puntos de vista:
* Teorías económicas clásicas ortodoxas: monetarista, teoría austríaca y teoría neoclásica. Estas teorías se enfocan en los efectos macroeconómicos del suministro de dinero y del oro que respaldaba a muchas monedas antes de la Gran Depresión.
* Teorías estructurales, como la keynesiana o la institucional, que apuntan al bajo consumo junto con sobreinversión (burbuja económica), actos ilícitos por parte de los banqueros y empresarios, e incompetencia de los funcionarios del Gobierno. El único punto de consenso es que había una gran falta de confianza. Lamentablemente, una vez que el pánico y la deflación se instalaron, muchas personas creían que podían ganar más dinero manteniéndose fuera de los mercados que invirtiendo, al ver que los precios caían cada vez más y se podían comprar más mercancías con la misma cantidad de dinero.
* Teoría marxista, que pone de relieve las contradicciones dentro del propio capital. En el marxismo, el capital se considera como una relación social que implica la apropiación de los excedentes de valor. Explica las depresiones como una dinámica de acumulación intrínsecamente desequilibrada que resulta en un exceso de acumulación de capital. Esta sobreacumulación culmina en crisis periódicas de devaluación del capital. Por tanto, la teoría marxista pone el énfasis en la esfera de la producción, aunque la crisis económica puede ser agravada por problemas de exceso de producción y consumo insuficiente de las masas.
Efectos de la deuda
La deuda se considera una de las causas de la Gran Depresión, en particular en los Estados Unidos. Algunos macroeconomistas como Ben Bernanke, el actual presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, han reavivado el punto de vista que centra las causas de la Gran Depresión en la deuda-deflación. Esta teoría fue elaborada originalmente por Arthur Cecil Pigou e Irving Fisher.
En la década de los 20, los consumidores y las empresas utilizaban créditos baratos para comprar bienes de consumo como automóviles y muebles. Los empresarios, a su vez, invertían más capital para aumentar la producción. Este crecimiento era sólido a corto plazo, pero se basaba en la deuda comercial de los consumidores. Las personas y las empresas que estaban profundamente endeudadas empezaron a tener problemas cuando se produjo una deflación de precios y la demanda de productos disminuyó. Muchos redujeron drásticamente los gastos corrientes para mantener sus pagos durante un tiempo, reduciéndose así aún más la demanda de nuevos productos. Las empresas comenzaron a quebrar cuando la demanda de la construcción y de los productos de las fábricas cayó en picado.
Esta situación produjo despidos masivos, por lo que en Estados Unidos la tasa de desempleo alcanzó el 25% en 1933. Los bancos que habían financiado la deuda comenzaron a tener problemas de morosidad, y al cundir el pánico los depositantes empezaron a retirar sus depósitos en masa provocando múltiples quiebras bancarias. Las garantías del gobierno y las regulaciones bancarias de la Reserva Federal para prevenir el pánico fueron ineficaces. Las quiebras bancarias provocaron la pérdida de millardos de dólares en activos. Las deudas pendientes de pago se convirtieron en enormes, porque los precios y los ingresos disminuyeron en un 20-50%, pero las deudas se mantuvieron en el mismo monto en dólares. Tras el pánico de 1929, y durante los primeros diez meses de 1930, quebraron 744 bancos de Estados Unidos. En total, 9000 quiebras bancarias durante la década de los 30. Para 1933, los depositantes habían perdido 140 millardos de dólares en depósitos.
Las quiebras bancarias produjeron una bola de nieve cuando los banqueros desesperados pidieron los préstamos que los prestatarios no tenían tiempo o dinero para pagar. Al no verse posibilidades de beneficio, la inversión de capital y la construcción se hicieron más lentas o cesaron completamente. Ante los préstamos incobrables y el empeoramiento de las perspectivas de futuro, los bancos supervivientes se hicieron aún más conservadores en sus préstamos. Los bancos acumulaban reservas de capital y concedían menos préstamos, lo que intensificó la presión deflacionista. Se desarrolló un círculo vicioso y la espiral descendente se aceleró. Este tipo de proceso de auto-agravación pudo haber sido el responsable de convertir la recesión de 1930 en una gran depresión
Explicación keynesiana
El economista británico John Maynard Keynes argumentó en 1936 que había muchas razones por las que los mecanismos de auto-corrección que la mayoría apoyaba durante una recesión podían no funcionar en la práctica. En su "Teoría General del Empleo, Interés y Dinero", Keynes introdujo conceptos que estaban destinados a explicar la Gran Depresión.
Un argumento a favor de una política no intervencionista durante una recesión era que, si el consumo se reducía, a continuación caerían los tipos de interés. Según los economistas clásicos, la reducción de los tipos de interés llevaría a un aumento del gasto en inversión, y la demanda se mantendría constante. Sin embargo, Keynes afirmaba que había buenas razones por las cuales la inversión no necesariamente debía aumentar de forma automática como respuesta a una caída en los tipos de interés. Las empresas hacen sus inversiones sobre expectativas de beneficio. Por tanto, si se preveía una caída en el consumo a largo plazo, las empresas de análisis de tendencias bajarían las expectativas de ventas futuras, de tal manera que no querrían invertir en el aumento de la producción futura, incluso si los tipos de interés más bajos hacían el capital más barato.
En ese caso, según los keynesianos y contrariamente a la ley de Say, la economía podía verse abocada a una depresión general. Esta dinámica de auto-refuerzo es lo que ocurrió en un grado extremo durante la Depresión, donde las quiebras eran comunes, y la inversión, que requiere un cierto grado de optimismo, era muy poco probable.
En opinión de Keynes, ya que no se puede contar con el sector privado para crear demanda durante una recesión, el gobierno tiene la responsabilidad de crear esa demanda durante ese período, incluso si tiene que entrar en déficit. Las ideas de Keynes fueron revolucionarias en su momento, y su labor fue muy influyente. La opinión keynesiana de la economía y la causa de la Gran Depresión fueron aceptadas ampliamente hasta la década de los 70, cuando el desempleo y una elevada inflación condujeron a una transición a otras teorías económicas.
Disminución del comercio exterior
Muchos economistas han argumentado que la fuerte caída en el comercio internacional después de 1930 contribuyó a empeorar la depresión, especialmente para los países que dependían de manera significativa del comercio exterior. La mayoría de los historiadores y economistas culpan a la Ley Arancelaria Smoot-Hawley (promulgada el 17 de junio de 1930) de un empeoramiento de la depresión, al reducir el comercio internacional y provocar represalias arancelarias en otros países. El comercio exterior era una pequeña parte del total de la actividad económica en los Estados Unidos, y estaba concentrado en unos pocos negocios como la agricultura, pero era un factor mucho más grande en muchos otros países. El tipo promedio ad valorem de los aranceles sobre las importaciones en el periodo 1921-1925 era del 25.9%, pero en virtud de la nueva ley arancelaria saltó al 50% en el periodo 1931-1935.
En términos de dólares, las exportaciones se redujeron desde alrededor de 5,2 millardos en 1929 a sólo 1,7 millardos en 1933. Pero los precios también cayeron, por lo que el volumen físico de las exportaciones disminuyó a la mitad. Los productos más afectados fueron los agrícolas básicos como el trigo, algodón, tabaco y madera.
Según esta teoría, la caída de las exportaciones agrícolas provocó que muchos agricultores americanos no pudieran pagar sus préstamos, conduciendo a insolvencias bancarias en los pequeños bancos rurales, que fue lo que caracterizó los primeros años de la Gran Depresión.